UN
FOTÓGRAFO SENSIBLE HACE FOTOGRAFÍAS EXPRESIVAS

Por
Pedro Nel B.
Lo
visual es la parte más intima y primitiva del hombre.
Cada vez que el ser humano recuerda algo, lo hace a través
de imágenes. ¿Y la oralidad? Es un instrumento
mediante el cual se materializan los recuerdos; las imágenes.
Para comprobarlo y dejar a un lado el escepticismo, basta con
recordar cualquier cosa o momento y darse cuenta, que éstos
se presentan como imágenes.
En
este sentido, las imágenes se catalogan como parte intima,
histórica y expresiva del hombre. De ahí, la idea
de conservar o retener el tiempo en una imagen, en una filmación
o una grabación. En el caso de la fotografía,
se debe manejar ciertas reglas de composición, de encuadre
y por supuesto de buen gusto fotográfico. Para más
claridad del tema, Javier Vallejo Díaz, Licenciado en
Artes Plásticas, docente de Fotografía en varias
universidades de Pasto, y con una experiencia fotográfica
de más de 27 años, se refiere sobre este ate.
El
profesor Vallejo es pastuso. Le gusta la fotografía desde
una experiencia que tuvo en la vereda Rumipanba. Se aferró
a ella, después que no le enseñaron como era,
dice.
Vallejo,
fotografía todos los días, así sea una
nube, “porque la sensibilidad del fotógrafo impulsa
a eso, estar en contacto. Las manos le pican, le dan comezón
por tener ese ‘aparatico’ entre ellas. Todos los
días hago una, dos; sábados y domingos hasta doscientas”:
PC:
¿Su primera cámara?
J.V.:
La fotografía aparece en mi vida cuando yo llevaba dos
años de trabajar en el Magisterio en Consacá.
En un diciembre me pagaron la prima de navidad. Era soltero.
Y en un almacén miré una promoción que
decía: cámara, pilas, rollo y un magicubo, que
era una clase de flash. En ese tiempo no existían los
flash electrónicos. Era un cubito que al disparar la
cámara reventaba y daba una luz. Eso no tenía
pilas. Era desechable. Todo eso lo daban por $ 500. y para esa
época era un poquito costoso. Mi primer sueldo era de
$ 2.700 mensuales. Una cámara en quinientos ya le quitaba
una buena parte, pero por la promoción accedí
a comprar una cámara Istamatic, una cámara plástica.
Y me fui a la vereda Rumipanba, donde yo trabajaba.
PC:
¿Su primer fotografía?
J.V.:
En la vereda Rumipanba. Allí se acostumbraba hacer las
pasadas del niño Dios y lo típico de ese lugar,
era que a los caballos con tamo y costales les hacían
giba para simular que eran camellos. A mí me gustaba.
La gente tenía una creatividad para representar esos
pasos y las primeras fotos fue de eso. No sabía quien
revelaba. Mandé a revelar a Foto Internacional de Cali
que era lo más cerca de Pasto. Se demoraban 15 días
en regresar el trabajo
PC:¿Cómo
inicia su carrera de fotógrafo?
J.V.:
Cuando tuve las fotos, los habitantes de allá, me ofrecieron
compra. No sabía como se vendía, porque no era
mi negocio. Entonces alguien me dijo: vea, aquí sabe
venir, cada mes, un fotógrafo y él nos vende las
fotos a sesenta pesos. Era mucha plata. En el primer rollo que
hice, recuperé el valor de la cámara y me sobró
plata para comprar otras tres cámaras más.
Mire
que eso era comercial y me gusto. Seguí practicando hasta
que compré una cámara tipo reflex. No la podía
manejar porque no sabía para que servia el anillo de
diafragma, el anillo de velocidades, el anillo de enfoque. Aquí
en Pasto, eran dos o tres personas que tenían ese tipo
de cámaras.
Yo
estaba frenado con el manejo de la Cámara hasta que un
día, donde hacía revelar los rollos, la señora
del laboratorio me dijo: no saque tantas fotos, a usted no le
salen, no gaste tanta plata. Cambié de laboratorio y
un señor me dijo: no tengo tiempo para enseñarle
pero tome un papelito y apunte esto: este es el dial de velocidad,
sirve para esto...,. Este es el diafragma..., desde que maneje
estas dos cosas, puede sacar fotos. Aprendí eso y comencé
a practicar. Apuntaba todo lo que hacía antes de tomar
una foto, para luego corregir.
En
1984 ingresé a la Universidad de Nariño a estudiar
artes plásctica, por el seminario de fotografía
y la xerografía. Yo sabía estampar. Inicié
pero de tan mala suerte que el profesor que me toco, era novato;
recién le habían dado la clase de fotografía
y creo que yo sabía un poquito más que él.
De esta manera, ... fui monitor. Me quedé con esa incertidumbre
de no haber conseguido los conocimientos que quería.

PC:
¿Qué premios ha ganado?
J.V.:
En 1988 , siendo estudiante, me gané un concurso nacional
de fotografía. Me gané ese concurso y el primer
puesto lo compartí con un señor de Bucaramanga
que se llama Fabio escobar Galarza, el premio fue de $50.000.
Con ese premio compré dos cámaras, me di el lujo
de tener colgadas tres cámaras en el cuello. En el año
siguiente me gané un concurso en Cali, que lo organizó
Casa Color. Y en el siguiente, en Medellín, la Editorial
Colina, hizo un concurso para hacer un libro turístico,
por motivo de cumplir cuarenta años esa empresa. No obtuve
el primer premio pero estuve seleccionado entre los diez primeros.
PC:
¿Sus trabajos y sus publicaciones?
J.V.:
Se empezó a hablar de alguien que tenia conocimiento
de sensibilidad para la imagen. Ya me empezaron a coquetear
las empresas, porque yo hacía mucha fotografía
para los club’s, atendía matrimonios en el club
Colombia, en el club el Comercio y mi vida giraba entorno a
eso. Mucha fotografía comercial y varia fue recomendada
para Bogotá, donde me conectaron con diario El Espectador,
por cerca de diez años le serví como reportero
gráfico.
Y
con base a las publicaciones que se hizo en este diario, me
contactaron con empresas internacionales como: Roiter, AP, diario
El Mercurio, El Universal de Caracas, El Hoy y El Comercio de
Quito, y unas dos fotografías publicaron en una revista
de vulcanología de Japón. Llegué a publicar
mis fotografías en todos los periódicos de Colombia,
porque hice contacto con Colprensa, una empresa que abastece
de información e imágenes a todos los periódicos.
En
1994 ingresé a dictar fotografía a la Academia
de adultos de la Universidad Mariana y en el siguiente semestre
me llamaron para dictar fotografía en Comunicación
Social. Tengo ese gusto y ese honor, de haber sido una de las
personas que dio esta área a la primera promoción
de Comunicadores Sociales. Desde entonces, llevo toda la vida
que tiene la comunicación social en esta universidad.
PC:
¿La fotografía es una expresión o una ilustración?
J.V.:
Depende de la sensibilidad de que se la tome. Sostengo que para
ser fotógrafo, porque tomador de fotos hay muchos, se
debe tener sensibilidad. Yo recomiendo siempre a los estudiantes
que, antes de tomar una foto, uno debe llevar en la cabeza el
boceto de lo que va hacer. Por ejemplo, en mi caso, me dicen
que vamos a tomar fotos a la Cocha, yo ya me la imagino, de
que parte la voy hacer, que efectos quiero lograr, ya voy predispuesto.
No voy a que la cocha me diga tómeme la foto. En ese
sentido, siendo sensible ante la imagen: ¡es una expresión!,
es una disciplina artística,. Sin embargo, muchos publicistas
y diseñadores, que saben de su oficio, las utilizan para
ilustrar. Miran una foto bonita y la colocan para que les cubra
un espacio. En esos dos ámbitos, la fotografía
es una disciplina que tiene un contenido científico y
artístico. Y el fotógrafo al hacer una foto, deja
una parte de su ser, por eso es una expresión.

PC:
¿Lo más difícil para tomar una fotografía?
J.V.:
Es el tiempo ambiental. Uno puede tener muchas ganas, como siempre
lo digo, puede tener una cámara que valga veinte, treinta
millones, pero si el cerebro lo tiene avaluado en dos pesos,
no se hace fotografía. El inconveniente entonces, es
el tiempo ambiental, he pasado por ese problema, a veces me
voy de peregrinaje a algún sitio, visito mucho los volcanes
y preciso, el día que voy dibujando en mi cabeza: quiero
hacer esta foto en picado, contrapicado, o quiero este primer
plano, está lloviendo o está nublado, hay viento
y no se puede caminar. Entonces, siento un poco de frustración
porque no puedo tomar o hacer esa imagen.
Otra
dificultad es la de orden público. Uno quiere ir a ciertos
lugares que son mágicos pero por los inconvenientes de
desplazamiento y con la zozobra que le puedan quitar la herramienta
de trabajo, no hace esos recorridos.
PC:
¿La relación que existe entre la fotografía,
el cine y la televisión?
J.V.:
Son familia inseparable. La fotografía y el cine se surten,
se abastecen, se cogen de la mano, se estrechan, se dan abrazos,
se cogen entre sí.
El
cine es la imagen en movimiento y no sé hasta dónde
tiene que valerse de muchas imágenes fotográficas.
En todas las películas o novelas siempre se habla de
la famosa foto fija, que no es otra que cosa que congelar una
imagen, la cual se puede hacer con la cámara fotográfica.
Pero ese ojo debe ser fotográfico, porque no puede ser
cualquier foto.
PC:¿Prefiere
fotografías a blanco y negro o a color?
J.V.:
En mi vida, he hecho todo tipo de fotografía, pero me
llena más la de blanco y negro, porque uno tiene que
saborearla, uno tiene que coger los químicos, hacerse
la ropa de químico, oler a químico y no se espera
a que un microchip le este analizando el color, el tono, la
intensidad de luz. Uno mismo, con sus manos y con su vista,
y con lo que sepa de un negativo prepara su foto: eso es artesanal
y lo que se hace con las manos tiene más satisfacción.
PC:
¿Cuál tiene más expresión?
J.V.:
La de blanco y negro es más artística, porque
es un proceso intimo con la fotografía. Entre las dos
no hay diferencia para expresar, sino que el proceso de técnica
es un poco diferente. Expresivamente, ambas satisfacen igual.
PC:¿Qué
le gusta fotografiar?
J.V.:
Soy un amante y un empedernido: soy demasiado regionalista.
No cambio mi tierra por otra. Por eso, si me ofrecen ir a Cartagena
o ir a Tumaco, prefiero este último. Le encuentro más
sabor a lo nuestro. De hecho, las más de quince mil imágenes
que tengo, en el 99 por ciento son de Nariño. Hago mucho
paisaje pero también he hecho estudios publicitarios
con bodegones, con instrumentos. En un tiempo me dio por hacer
escenas urbanas, de la calle. El fuerte mío es el folclor,
la tradición y el costumbrismo. Tengo muchas imágenes
de carnavales, de las guaguas de pan, de los danzantes de males,
de las fiestas populares, de mojigangas. Eso es lo que me apasiona.
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