REGISTROS POPULARES: OTRA FORMA DE  PRODUCIR SUBALTERNIDAD

 

Por: Pedro Nel Burgos
 

Varios estudios1 sobre subalternidad se basan en la teorización o conceptualización del dominador y el dominado, donde el primero somete al segundo  y le deja diferentes secuelas en casi todas sus formas de convivir. Un típico ejemplo de ello, es el sometimiento de creencias, cultura, idioma y religión que los españoles realizaron con indígenas y esclavos negros durante la colonización, una marca que ha subsistido hasta nuestros días y la cual se evidencia en las múltiples prácticas y dinámicas sociales, políticas y culturales de Latinoamérica, especialmente en los países Andinos.

Por lo general, se considera subalterno al indígena, el campesino, el pobre, el anciano, el iletrado, el discapacitado, el negro. Una subalternidad que se ha convertido en estereotipos e imaginarios creados a partir de la historia de cada país, región y localidad que discriminan la identidad de una comunidad grupo étnico o una sociedad, ya sea por su nacionalidad, por su ubicación geográfica o climática,  por vivir en el sur o en el norte, por ser del campo o la ciudad, o porque tienen en su lengua otra forma de registros dialectales, los cuales a pesar de tener el mismo valor comunicativo-informacional son sometidos  bajo el dominio de otros que se consideran como “superiores”2 , a pesar que permanezcan en la misma categoría de lo que Jesús Tusón3 señala como  registros populares.

En este sentido, de una manera muy general, intentaré determinar hasta qué punto, un registro “superior”4 -popular- incide en otro “inferior”-popular-. Para ello, haré un análisis del lenguaje utilizado en un video experimental5 realizado en San Juan de Pasto, en el que se apropia desde la postura local el registro dialectal paisa6 , lo cual reivindica su poder dominador a manera de distinción y pone en evidencia la supuesta subalternidad del registro pastuso; de ahí que, la imitación o el uso embaucador que utilizan los actores sea “[…] un acto querido y comporta la reversión intencional de un mensaje, adecuado a unos aconteceres, que se han convertido en un negativo de la verdad circunstancial.”7

La suplantación del dialecto es, en este caso, una manera de incentivar aquel imaginario colombiano que se tiene sobre el pastuso8 como alguien sumiso, torpe y callado, atentando contra la identidad dialectal y el habla pastusa, porque tanto la lengua como el habla tienen relación de poder, mediante el que pueden establecer formas de marginalización –o dominio-, y aún más cuando estás hacen uso de los medios de comunicación o el cine, en los que se convierten en discursos que adquieren sentido simbólico y social,  porque son “[…]un espacio donde se pone en juego la capa metonímica de producción de sentido.”9

La imitación de este tipo de lengua y dialecto -paisa-, que tiende a una categoría más popular y hasta vulgar, es una de las diferencias que aluden e identifican al individuo paisa, quien es considerado como una persona activa, extrovertida e inteligente, que marca el poder dominador de su lengua y habla sobre la del pastuso - que pareciera desde la perspectiva del registro culto, ser la que más se acerca a éste-. Sin embargo, estas diferencias de tipo cultural, histórico y social, son limitadas por las fronteras geográficas e históricas de Colombia y posiblemente, sean “[…] una de las razones que explican el mantenimiento de las diferencias lingüísticas (incluidas las distinciones entre los diversos códigos, dialectos, lenguas, etc.), que han sido usadas como medio de control social.” (Tusón, “El Lujo…”pp.47) Es un control que hace que los otros –pastusos-, busquen caminos para llegar al poder dominante y hacer parte de él, aceptando las posibles desventajas que padecen dialectalmente y negándose a su identidad dialéctica, según los imaginarios y estereotipos culturales establecidos.

Los imaginarios y especialmente, los estereotipos son una forma de conocimiento que identifica algo conocido que permanece fijo, pero que se repite constantemente, llegando a convertirse en aquel “discurso colonial”, el cual cobra valor una vez “[…] asegura su repetibilidad en coyunturas históricas y discursivas  cambiantes; conforma sus estrategias  de individuación y marginalización […]”10 es decir, como esta categoría construye  o de-construye un sujeto inferior al que se le atribuyen formas de diferencia racial, dialectal y sexual, como en el caso del pastuso quien es visto desde la capital y resto de Colombia con una mirada de subalternidad por el hecho de ser del sur y que se demuestra, especialmente en los medios de comunicación y el cine nacionales, mediante la representación que a éste se le otorga en papeles actorales o en comentarios11 poco sensatos y discriminatorios.

En este sentido, las incidencias de producción de subalternidad que el video, el cine y los medios de comunicación pueden incentivar y generar a través de diálogos cinematográficos son evidentes porque se presentan directa, indirectamente o de manera intencional o no intencionada, pero que en cierta medida, se catalogan como enunciados que desde el nivel de la enunciación,

“[…] el enunciador se construye un lugar; y posiciona de alguna manera al destinatario. Establece así una relación entre estos dos lugares. Enunciado y enunciación, se vinculan: quien se hace cargo de la enunciación deja huellas del enunciado y al producir el mensaje presenta su actitud respecto a él.”

De ahí que, el papel que juega la imitación del dialecto y el habla paisa en el trabajo analizado demuestra como se puede adquirir una posición desde la subalternidad y a partir de ésta, incentivarla y darle el mismo valor que se le da desde la categoría superior que también es parte de lo popular pero que ha logrado construir un status dominador entre las demás.

Si bien, la producción de dicho video, quería hacer uso de una problemática de otro lugar, tuvo que haberlo hecho con el propio registro dialectal local  o con la utilización de actores naturales -paisas-, para no desacreditar y desmeritar el propio, sin hacer evidente la precaria apropiación de identidad de la lengua pastusa por parte de los realizadores, quienes dan meritos al registro superior-dominante, obstaculizando la posibilidad de un espacio en el que puedan “convivir”  las diversas lenguas y dialectos nacionales.

Bibliografía

Bhabha, Homi,  “La otra pregunta. El estereotipo, la discriminación y el discurso del colonialismo” El lugar de la cultura, Manantial, Buenos Aires, 2002

Braga, María Laura, “La Teoría semiológica de Verón” en Seis semiólogos en busca de lector, Visotrino Zecheto, corrd. Quito: Abya –Yala, 2000

Tusón, Jesús, El Lujo del Lenguaje. Ed. Paidós.  España. 1989

1 Para mencionar alguno de Aníbal Quijano, Catherine Walsh, Walter Mignolo, entre otros

2 Superiores el concepto con el que domino, desde la subalternidad, a los registros que se consideran como dominadores.

3 Jesús, Tusón. El Lujo del Lenguaje. Ed. Paidós.  España. 1989. pp. 45-66

4 Al referirme de registros superiores que pertenecen a la misma categoría popular, me refiero a que ambos dialectos y hablas –paisa y pastusa-, tienen características de lo que Jesús Tusón considera como Registros Populares, porque ambos se alejan de la norma que exige “[…] borrar las formas  más normales de la expresión cotidiana […]” (Tusón, “El Lujo…”pp.47). Sin embargo, lo interesante es como registros de un mismo nivel pueden  clasificarse como superiores –dominadores- e inferiores –subalternos-.

5 Video Experimental “Rosario Tijeras”. Instituto Técnico Americano. San Juan de Pasto. 2005. Es una producción que utiliza actores pastusos que imita desde una postura local a la Película Rosario Tijeras del director Emilio Maillé. La historia se centra en el odio que tiene Rosario por los hombres, a causa de la violación que sufrió de niña, el cual se convierte en una manera de venganza. Lo característico de este argumental es el uso imitador del dialecto y el habla de la Película original, que es el centro de interés para este escrito.

6 Dialecto de los habitantes del Departamento de Antioquia, Colombia, uno de los más representativos a nivel del país e internacional.

7 Op cit. Tusón, pp. 49

8 Imaginario y estereotipo que se ha extendido a nivel regional; de ahí que, se considere pastuso a todos los que pertenecen al departamento de Nariño, aunque el pastuso sólo sea el que vive o nace en San Juan de Pasto.

9 María Laura, Braga: La Teoría semiológica de Verón” en Seis semiólogos en busca de lector, Visotrino Zecheto, corrd. Quito: Abya –Yala, 2000 pp. 104 -139

10 Homi, Bhabha, “La otra pregunta. El estereotipo, la discriminación y el discurso del colonialismo” El lugar de la cultura, Manantial, Buenos Aires, 2002, pp. 91 -110

11 Los chistes son otra manera de discriminación porque en ellos, se pone de manifiesto la supuesta incapacidad y poca inteligencia del pastuso o el paisa, una práctica que se ha convertido en un ataque y una defensa entre estas dos sociedades.

 

 

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