JAIME
GARZÓN: El recuerdo entre la risa y el dolor
Omar
Gerardo Martínez R.
1.
Introducción
El
jueves 13 de agosto de 1999, aproximadamente a las cinco y cuarto
de la mañana, es asesinado en la ciudad de Bogotá
el abogado, periodista y humorista Jaime Garzón, quien
se dirigía a su trabajo en el noticiero de Radionet .
Posteriores indagaciones por parte de la fiscalía establecieron
que por orden de Carlos Castaño –Jefe máximo
de las Autodefensas Unidas de Colombia –, un sicario apodado
“el bochas” fue quien dio muerte al humorista.
Hacía muchos años que los colombianos no vivíamos
un duelo tan sentido por un personaje de la vida pública.
Su imagen significó una forma de pensar públicamente
diferente a través del humor político ya que parodiaba
las realidades del país y cuestionaba las actuaciones
de presidentes, políticos, artistas y dirigentes de todo
tipo. Estas hábiles representaciones lo ubicaron como
uno de los más agudos críticos de la política
en la historia de Colombia.
A raíz de su asesinato el país perdió uno
de los más brillantes personajes de la vida pública
en el ámbito periodístico, humorístico
y crítico. Muchos colombianos lo recuerdan por sus actuaciones
en programas de televisión como: Locos videos, Zoociedad,
Quac, Noti-cero y la interpretación de personajes como
el lustrabotas Heriberto de la Calle, Dioselina y otros. Garzón
fue un hombre que puso a reír al país en medio
de sus conflictos y pobrezas, burlándose con mucha seriedad
de las inconsistencias de la realidad colombiana.
La
muerte de Garzón se constituyó en un hecho de
inmenso dolor para el pueblo colombiano por la gran empatía
que había despertado a través de sus entrevistas
en radio y sus personajes en televisión. Luego de más
de 7 años de su muerte algunos medios de información
y periodistas le recuerdan y reviven nostálgicamente
por su forma jocosa e irreverente de ver el mundo, y su estilo
directo de humor que arrancaba grandes carcajadas a un país
agobiado por la violencia, la corrupción y la pobreza.
La
memoria sobre este personaje se ha recreado y conmemorado de
diferentes maneras a través de los medios de comunicación,
en actos públicos, y en ocasiones ligada a intereses
institucionales o gremiales que, tangencialmente, enuncian una
problemática de fondo como es la violación a la
libertad de expresión y a la libertad de prensa en Colombia.
En este sentido el presente ensayo busca responder a un interrogante
central: ¿Cómo se ha construido la memoria sobre
la vida y obra de Jaime Garzón a través de los
medios de comunicación colombianos en los últimos
7 años?, y dentro de este interrogante se conciben otros
orientados a saber ¿Quiénes conmemoran su muerte
y mediante qué medios o actos públicos?, ¿Qué
aspectos de su vida pública son rememorados?, ¿En
qué forma son recordados, es decir con qué tipo
de discurso mediático se construyen los relatos de su
memoria?, ¿Qué eventos y/o acciones públicas
están ligados a esta conmemoración?, y ¿Cuáles
son los propósitos de estas conmemoraciones?
El
presente escrito aspira dar cuenta de estos interrogantes apoyado
en la perspectiva teórico-metodológica del trabajo
de la memoria de Elizabeth Jelin. La recolección de información
se realizó entre la segunda y cuarta semana de marzo
de 2007 con base en archivos de algunos medios de comunicación
existentes en Internet, y archivos físicos de prensa
de la Universidad de Nariño y la Universidad Mariana
de la ciudad de Pasto. Entre los medios consultados se destacan:
revista SEMANA, diario EL TIEMPO, algunos periodistas independientes,
las paginas WEB de la Fundación para la libertad de prensa
- FLIP, Colarte, y Caracol Radio y Televisión.
El
escrito se estructura en dos partes: la primera es un acercamiento
al contexto del personaje en su vida pública y al acontecimiento
de su muerte desde las versiones de los medios, y la forma como
los medios e instituciones elaboran los contenidos o temas que
producen sobre la memoria del personaje. Y la segunda, es una
reflexión acerca del sentido particular de esta conmemoración
en relación con la problemática de la libertad
de expresión y la libertad de prensa en Colombia, y el
sentido de la construcción de una memoria presente que
busca proyectar las aspiraciones de justicia de muchos colombianos.
2. Detrás de la risa
Las
mayores informaciones sobre el caso de Garzón se encuentran
publicadas en internet por la revista SEMANA. Esta es una publicación
semanal impresa y digital, de circulación nacional cuya
tendencia política se identifica con los principios del
Partido Conservador Colombiano; aunque, paradójicamente,
en ella escriben desatacados periodistas con reconocido criterio
independiente como Antonio Caballero, Daniel Coronel y otros.
Revista
SEMANA 13 de Septiembre de 1999
Un mes después de la muerte de Garzón, aparece
una publicación donde se exalta la forma directa de sus
opiniones en programas televisivos, y por lo tanto las reiteradas
recomendaciones de sus amigos de “cuidarse”, de
ser “prudente”, de medir las consecuencias de sus
“verdades”. En un aparte de esta nota periodística
dice: “el viernes pasado no mataron a los personajes de
Jaime Garzón sino a Jaime Garzón.” en un
gesto por rescatar al sujeto que había detrás
del humorista , y reitera el papel que jugó Jaime Garzón
en los procesos de paz en los diálogos con las FARC,
su intervención en la liberación de secuestrados
, sus críticas de humor contra el gobierno, los paramilitares
o la guerrilla, y en particular se resalta su gran habilidad
como mediador en negociaciones. La parte final de esta nota
periodística pone en duda la autoría de quien
asesinó a Garzón ya que “…era un actor
demasiado importante para el proceso de paz en general como
para que un sector de la guerrilla tomara la decisión
de eliminarlo.”, pero más adelante incluye otra
sospecha “Existe también la posibilidad, que esta
siendo analizada por los investigadores, de que alguno de los
sectores protagonistas del conflicto armado hubiese decidido
´pescar en río revuelto´al saber de la amenaza
de Castaño en contra de Garzón”, dos notas
categóricas y reflexivas cierran el escrito “…el
conflicto involucra cada vez más a los que buscan la
paz.”, y “Quizás esa rabia sirva para comprender
que ni siquiera la fuerza irresistible de un soñador
perseverante como Jaime Garzón es suficiente para detener
la marcha de la guerra en Colombia.”, aquí la memoria
del personaje descansa más en su desempeño dentro
de los procesos de paz en Colombia, que con su vida pública
como humorista, y es la parte final del texto la que enmarca
su muerte en el contexto del conflicto armado sin profundizar
en el análisis y planteando hipótesis e interrogantes
sobre la conveniencia y el sentido de su asesinato.
Revista
SEMANA 3 de enero de 2000
Bajo el titular Humorista asesinado, el maestro Antonio Rodado
escribe un breve retrato de Jaime Garzón el cual inicia
diciendo: “nos mataron el humor” donde resalta que
está frase fue el clamor de millones de colombianos ante
el asesinato de Jaime Garzón . Otro elemento común
con sucesivas publicaciones es la referencia constante a la
interpretación de personajes en sus programas de televisión.
Recuerda el maestro rodado que Jaime Garzón fue velado
en el Capitolio Nacional –lugar privilegiado para personalidades
de la política nacional– en un multitudinario acto
que llenó la plaza de Bolívar. Otro acto simbólico
que se rememora en la publicación de Antonio Rodado son
los peregrinajes que sus amigos organizaban al lugar del crimen
donde pintaron dibujos, mensajes y dejaban ramos de flores como
muestra de afecto. Y finaliza el escrito destacando el ideal
de Garzón por “propiciar espacios de diálogo
en un país desvertebrado por la violencia y la intolerancia”.
ColArte,
Dóris Salcedo
Dóris Salcedo es una reconocida artista colombiana, docente
de la Universidad Nacional y quien ha ganado importantes premios
por sus obras de arte, entre las que se destacan: 6 y 7 de noviembre,
que consistió en un performance donde colgó doscientas
ochenta sillas del techo del Palacio de Justicia. Con su estilo
peculiar, Dóris Salcedo participó en los homenajes
que se rindieron a Jaime Garzón , En cada conmemoración
se pusieron mil quinientas rosas en el muro que daba a la casa
de Garzón. Salcedo caminado por la ruta que siguió
Garzón el día de su muerte, hizo una línea
con rosas en un trayecto de 4,5 kilómetros.
Caracol
Radio y Televisión
El 12 de agosto de 2000, la cadena nacional de Radio y Televisión
Caracol con motivo de la conmemoración del primer aniversario
de la muerte de Jaime Garzón, difunde una nota periodística
donde se resalta la peregrinación de habitantes de Bogotá
llevando flores al lugar donde murió el humorista y dejando
miles de mensajes que lo recuerdan. En la nota se anuncia que
el próximo domingo a las diez de la mañana en
la gobernación de Cundinamarca se destapará una
escultura de “Heriberto de la Calle”, hecha con
miles de llaves que donaron los colombianos. Seguidamente se
informa que: “…será colocado luego un busto
en la avenida Jaime Garzón, con la que fue bautizada
la carrera 42 por parte del Concejo de Bogotá como un
homenaje al humorista caído por las balas criminales.”,
aquí se puede apreciar una práctica social del
recuerdo donde el nombre de la avenida, la escultura y acto
protocolario de dos instituciones buscan evocar el recuerdo
del personaje a través de una experiencia compartida
Fundación
para la libertad de prensa-FLIP
El 13 de agosto de 2002, la Fundación para la Libertad
de Prensa, divulga un boletín de prensa conmemorando
los cuatro años de muerte del periodista Jaime Garzón,
en este boletín describe brevemente el asesinato, y enfatiza
su participación como mediador en las negociaciones con
los grupos guerrilleros. En el boletín se resalta cómo
hasta ese momento el crimen seguía en la impunidad, pese
a los esfuerzos de la FLIP por solicitar la ampliación
del plazo de cierre del caso en los estrados judiciales.
Esta información de la FLIP se convierte en un tipo de
discurso de la memoria enmarcado en un interés jurídico
del hecho en tanto hace parte de la misión de esta institución
–encargada de la defensa de la libertad de prensa, y la
protección de los periodistas en su ejercicio–
y agrega una nueva información divulgada por otros medios
relacionada con los posibles vínculos del Ejercito en
el asesinato de Garzón, esta información que le
compromete institucionalmente.
Aquí
se observa claramente como el discurso portador de nueva información
es legitimado por una autoridad que le otorga poder en la construcción
social narrativa de la memoria de Jaime Garzón.
Revista
SEMANA, 11 de agosto de 2003, Edición No. 1110
En esta edición se publica una crónica titulada
Un corazón demasiado grande –a cargo de María
Teresa Ronderos, editora general de la revista– cuyo discurso
toma como eje la vida de Jaime Garzón desde su niñez,
y sobre los hechos que rodearon su muerte. El tejido narrativo
de este escrito es finamente elaborado con testimonios de familiares
y amigos que muestran características de su personalidad
bajo calificativos como: “hiperactivo en extremo”,
“alma rebelde”, “desmesuradamente sensible”
y con “vocación de servicio”. Otros aspectos
que se destacan en la crónica son el arraigo religioso
de su familia, su militancia política en la izquierda
como universitario, sus frustrados intentos por culminar una
carrera profesional, y sus actividades como servidor público.
El
trabajo de la memoria en esta crónica acude, primordialmente,
al testimonio como técnica del recuerdo a través
de la cual emergen voces de familiares, amigos y compañeros
que se refieren a características del personaje y a situaciones
particulares que rodearon su asesinato. La primera voz que aparece
es la de Gloria Hernández “la Tutti”–su
mujer a lo largo de 16 años– con un comentario
íntimo la noche anterior a su asesinato . Más
adelante el texto interpreta afirmaciones de Marisol –su
hermana menor– donde expresa cómo Jaime, en muchas
ocasiones desde su niñez, se escapo “milagrosamente”
de la muerte; el testimonio de Alfredo –el segundo de
sus hermanos– resalta su carácter disciplinado
pero inquieto en su adolescencia. Seguidamente aparece un testimonio
de su profesor universitario de economía política:
Beethoven Herrera con quien compartió en un grupo de
tertulia que denominaron “El Rotundo Vagabundo”.
Más
adelante la crónica vuelve a la escena del crimen con
el testimonio de Antonio Navarro Wolf –en ese entonces
Presidente del Partido Polo Democrático Alternativo–,
a quien junto con Jaime Garzón, el presidente de la república
Andrés Pastrana, les designó para integrar una
Comisión Facilitadora en las negociaciones de paz con
los grupos guerrilleros FARC y ELN, y quien manifiesta que estaba
arrepentido porque días antes Jaime le había dicho
que necesitaba hablarle, y él le contesto que estaba
muy ocupado y que lo dejaran para el viaje que tenían
a Itaguí. En este sentido, testimonios de otros amigos
que conocían de las amenazas de muerte contra Jaime,
manifiestan que éste se mostraba muy seguro de que por
su imagen pública estas amenazas nunca se llevarían
a cabo.
En
un aparte más delante de la crónica se describe
su incursión en la televisión colombiana con su
programa Zoociedad, para luego crear Noticuac, y en los últimos
años posicionarse con la interpretación Heriberto
de la Calle –un lustrabotas que entrevistaba a reconocidos
personajes de la política y la vida pública colombiana–.
Por otro lado, se le presenta como un defensor de la democracia
y la Constitución Política de 1991, se menciona
que fue asesor del presidente Cesar Gaviria y empleado del Palacio
de Nariño en el gobierno de Andrés Pastrana.
La
parte final de esta crónica cierra con un fragmento donde
se interroga sobre cuáles eran los ideales de Jaime Garzón,
y la cronista recurre a testimonios de sus amigos quienes muestran
versiones encontradas: unos manifiestan que quería “usar
el humor como herramienta de conciliación”, otros
piensan que fue ingenuo al creer que entreteniendo a los poderosos
los podía cambiar. Una de las afirmaciones al respecto
es de Manuel José Cepeda –destacado investigador
y promotor de la Constitución Política–
con quien trabajo en el programa La tutela factor humano.
En
los últimos fragmentos aparece esta pregunta interpelando
a los lectores “¿Previeron todo esto quienes lo
mataron, en un intento por frenar a un poderoso aliado de la
paz? No es probable.”. Y seguidamente la autora hace alusión
a una serie de gestos que demuestran la generosidad, calidad
ética –especialmente en ocasiones en que “metía
la pata”–, y su ideal a favor de la paz y la democracia
que resume en una situación que le ocurrió a Garzón
cuando promovía la Constitución en el pueblo indígena
Wayúu .
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