HUELLAS
DE LA ESCUELA, LA RADIO Y LA TELEVISIÓN EN LA COMUNICACIÓN
FAMILIAR
Por
Pedro Nel Burgos
Del trabajo investigativo: Del Relato Oral al Televisivo: Experiencia
en el Municipio de Pupiales. Pedro Nel Burgos (Biblioteca Hna.
Elizabeth Guerrero N. , Pasto, 2006)
La
comunicación familiar, en especial, los relatos que ella
construye para transmitir conocimientos, saberes, tradiciones
y generar el encuentro de los individuos, cambiaron por diferentes
factores tales como: cultura, contexto, sexo, edad y fundamentalmente
por los medios de comunicación.
La
comunicación familiar, por ejemplo, tuvo que adaptarse
a los tiempos y a los contextos. Cuando surgió la escritura,
la radio, la televisión involucró dominar otros
“códigos narracionales” , debido a que se
tuvo que manejar nuevas temas y término en la conversación.
Sin
embargo, antes que surgieran, las familias, principalmente los
abuelos, provenían de una “Cultura Oral Primaria”
; es decir, que no tenían conocimiento ni relación
alguna con los medios de comunicación y lo que primaba
era la comunicación oral. En la mayoría de los
casos, este tipo de familias se calcificaban como “extensas
o conjuntas” ; es decir, formadas por abuelos, padres,
hijos, nietos.
En
este sentido, la comunicación estuvo ligada a los relatos
del diario vivir y a los de la tradición oral que eran
narrados por los abuelos o padres, quienes los experimentaron
o conocieron a profundidad. Por otro lado, estaba el Rosario
que lo rezaban las mujeres todas las noches; temáticas
que generaron el encuentro familiar alrededor del fogón.
LA
ESCUELA : PRIMERA HUELLA
A
inicios de la primera década del siglo XX, en poblaciones
del sector rural, no existían escuelas, por lo tanto,
las familias conservaban una cultura de la oralidad primaria
, libre del contacto con la escritura y los medios.
En
este tipo de cultura, la comunicación familiar manejaba
ciertas reglas de conducta. Algunas de ellas, el no permitir
a los niños escuchar conversaciones que trataban temas
de sexualidad, negocios. La razón era porque se convertían
en “aviejados”, según creían los padres;
es decir, tender a romper los tabúes como el sexo.
Cuando
se fundaron las primeras escuelas en las cabeceras municipales,
inició un primer cambio en la forma de concebir el mundo
y por supuesto, la comunicación familiar. Un cambio producto
de la adopción de nuevos saberes y conocimientos, los
cuales se acoplaron en la comunicación familiar e hicieron
parte en el dialogo y en el encuentro alrededor del fogón:
el español, la biología, las matemáticas...
El
fogón fue el cómplice de aquellos diálogos
y encuentros comunicativos, pues a su alrededor se transmitieron
conocimientos y saberes que por generaciones permanecieron en
la memoria de los más viejos. Fue el que dio lugar al
encuentro en forma circular, que hizo posible el encuentro cara
a cara, donde las miradas estuvieron concentradas en los gestos
e historias de la tradición oral y el diario vivir.
No
obstante, la escuela tuvo varios problemas: las distancias entre
escuela y alumnos - los estudiantes tuvieron que caminar varios
kilómetros-; la situación económica de
las familias; fueron muy pocos los que terminaron la primaria,
por ejemplo, debido a este factor.
Sin
embargo, para las personas que estaban limitadas por los anteriores
problemas, aprendieron a leer y escribir a través de
la Radio, con la desaparecida Radio Sutatensa.
LA
RADIO : SEGUNDA HUELLA
Por
otro lado, un medio que incidió en gran medida la comunicación
familiar fue la radio, la cual instaló nuevos “códigos
narracionales” , al igual que la escuela. Con este medio,
se estableció decididamente la cultura oral Secundaría.
A
pesar que cuando surgió, su posicionamiento dentro del
seno familiar tomó un largo periodo. Algunos factores
que imposibilitaron su inmediata penetración fueron:
los pocos receptores, su alto costo y la falta de energía
eléctrica. A esto, se le sumó el desconocimiento
de su manejo por parte de la gente, tanto que el término
radio no se conocía.
Pero
una vez resueltos estos inconvenientes, la radio llegó
a ser parte necesaria de la familia, adhiriéndose a su
estructura y afectando su comunicación y “...sobre
la forma en que los hombres se relacionaban entre sí
y con la manera en que concebían el mundo ”, como
lo predijo M. Mcluhan.
En
este sentido, la radio pasó a ser el centro de la comunicación,
un lugar que le correspondía al padre o al abuelo. Sin
embargo, se conservaron características de la comunicación
oral como el lugar de encuentro que era la cocina, la forma
circular. no obstante, los niños empezaron a escuchar
en las radionovelas temas que eran tabúes. Además
se descuido rituales como rezar el rosario y prácticas
como el teatro y los juegos, que se desarrollaban en el vecindario.
Sin
ninguna duda, la radio además de introducir nuevas prácticas,
rituales y temáticas de comunicación también
introdujo nuevas pautas de intimidad y relaciones comunicativas
e informativas en el espacio familiar. Pero este medio no fue
tan drástico como la televisión, la cual produjo
un cambio mucho más significativo e innegable en el dialogo
y en el encuentro familiar.
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