INDEPENDENCIA: CONFORMACIÓN DE ESTADOS -NACIÓN

Por: Pedro Nel Burgos
 

La conformación de los Estados-Nación - actuales- se dio por procesos políticos y económicos que los criollos dinamizaron con el fin de obtener el poder de gobernabilidad de sus localidades, que eran parte de los grupos autónomos americanos.  Por lo tanto, la libertad y los derechos de indígenas y esclavos no fue la justificación para realizar la independencia americana, porque prevalecieron los interés de los terratenientes oligárquicos de la época, quienes aprovechando el debilitamiento de la Corona y el proceso de la “Guerra de la Independencia” en contra de Napoleón Bonaparte surgió, en el siglo XIX, la iniciativa revolucionaria de independizarse en el nuevo mundo a través de intelectuales criollos como Simón Bolívar.

Aunque no se sabe con exactitud la fecha del primer grito de independencia, algo seguro es la eminente conservación del poder discriminatorio entre los criollos, los indígenas y los esclavos. De ahí que, estos últimos fueron llamados a combatir por la independencia de una manera engañosa que les prometía la libertad: “la disputa de la independencia impuso la necesidad, a los criollos y aún a las autoridades coloniales, de incorporar a la lucha militar y política a pardos, esclavos y aborígenes” 1

Fue con el proceso de independencia que se fundaron los estados y se conformaron las nuevas estructuras internas sociopolíticas de las naciones americanas, después de la “ruptura colonial”, que provocó grandes inconvenientes políticos, económicos, ideológicos, sociales, militares y territoriales que, hoy, aún se reflejan con los problemas que presentan los actuales países andinos y latinoamericanos. Por ejemplo, el conflicto territorial entre Colombia y Nicaragua.

Conformación de los Estados – Nación

El rompimiento de América con el nexo colonial, fue un proceso que se derivó de acontecimientos generados en occidente y que provocaron la emancipación independentista en Latinoamérica. Entre ellos se encuentran:
El surgimiento de la Ilustración fue un acontecimiento que puso en crisis a los regimenes monárquicos, los cuales basaban su poder en la creencia religiosa; por ejemplo, con la aparición de la biología y la física se planteó una forma moderna de gobernar y concebir el poder. Este nuevo paradigma hizo que los ministros que trabajan para el Rey compararán esta nueva noción del conocimiento con el paradigma teológico, por eso, el debilitamiento de la monarquía no fue provocado por las masas sino por sus propios intelectuales y diplomáticos políticos. De esta manera, en el Siglo XVIII, esta corriente se utilizó en América por intelectuales criollos, quienes empezaron a proponer que en el nuevo continente, existían mejores condiciones o mejores cosas de las que se decía haber en Europa.

Otro factor que incidió en la idea de la independencia, surgió a raíz del capitalismo del siglo XVIII, cuando Inglaterra logró catalogarse como potencia mundial, invadiendo a través de colonias el norte de América, las cuales se independizaron y fundaron Estados Unidos, país que se regia bajo un estado que manejaba el sistema político republicano, hecho que no sólo causó una ruptura con la Corona inglesa, sino que reivindicó al ciudadano.

La revolución francesa fue otro acontecimiento que ayudó a la disputa de independencia en América, porque puso de manifiesto los derechos del hombre, haciendo que en Haití se diera el primer grito de independencia. Sin embargo, el factor decisivo para gestarse este hecho fue cuando España declaró la “Guerra de la Independencia” y la no obediencia a Napoleón, quien invadió este territorio en su proceso expansionista como emperador -una estrategia mediante la cual obstaculizó el comercio de Inglaterra-.  Fue la insurgencia española frente a Bonaparte, la que impulsó a los grupos autónomos de América a hacer lo mismo para lograr gobernar en sus localidades, que posteriormente se convirtieron en los actuales Estados. Los gestores de este proceso fueron intelectuales criollos, entre ellos Simón Bolívar desde Colombia y San Martín desde Río de la Plata.

La independencia fue una salida para que los criollos, en su mayoría terratenientes, lograran hacer valer sus derechos en el poder económico dominado por la corona. Sin embargo, el proceso independentista de América que produjo la conformación de los nuevos estados, tuvo procesos diferentes2 porque implicó reestablecer la estructura interna de estos y acoplarse a un nuevo sistema político y social. Por lo tanto, las repúblicas se constituyeron de una manera distinta, dependiendo de la magnitud de la disputa sociopolítica o militar que se desató en ellas. Según Carrera Damas, se dio en tres fases, la primera en el virreinato del Perú, la segunda en la República de Colombia y la tercera en la Confederación peruano-boliviana. (Carrera Damas, “República…” pp. 366)

La ruptura con lo colonial se perpetuó mediante los “movimientos autónomos” de América, que incitaron la independencia y posteriormente perfilaron el camino de los nuevos Estados, especialmente los Andinos, en los que Bolívar3 fue uno de los guías para su constitución. Todos los movimientos no lograron esa ruptura separatista, a pesar de que hayan obtenido gran autonomía.

Pero más allá, de la ruptura, existieron inconvenientes en la conformación de las repúblicas, es decir, no se sabía qué modelo implantar o seguir luego de esa separación colonial. Si bien, existía una organización estructural interna que regulaba el funcionamiento de los virreinatos, la independencia exigía una alternativa diferente que estuviera acorde con los parámetros o ideales por los cuales se realizó. En este sentido, se plantearon dos alternativas: la primera continuar con el modelo monárquico que ya era conocido; la segunda regirse al modelo de República Moderna que había adoptado Estados Unidos. Tanto el uno como el otro, -a pesar que el de republica moderna tenía más privilegio por los resultados en Haiti- no se les dio demasiada confianza debido a la insurgencia de esclavos y aborígenes; de ahí que:

"la estructura sociopolítica previa a la ruptura del nexo colonial fue el factor que, en definitiva, determinó la elección del modelo que habría de adaptarse a los requerimientos de las nuevas sociedades indepedientes. Hasta el punto de que es posible afirmar que en la decisión pesó más la práctica del ejercicio del poder social que la pureza de la modalidad político-constitucional del modelo” (Carrera Damas, “República…” pp. 375)

En este punto, el gran esfuerzo por las organizaciones de los estados cobra un valor importante porque la construcción de la estructura del estado, en el siglo XIX, fue pensada en la sociedad. Por ejemplo, en un principio no existía una estructura educativa y fue creada y pensada como una estrategia a través de la cual el estado penetró en la sociedad; es decir, cobró valor la escuela como medio de transmisión y creador de identidad nacional. La iglesia tuvo un papel decisivo en este proceso. Además, se empezó a construir  vías y ferrocarriles, a regular el consumo de agua, a administrar la justicia, las mismas fiestas y los mercados, todo se produce porque los cabildos coloniales se convirtieron en municipios que regulaban estos procesos y vigilaban el funcionamiento de las nuevas instituciones públicas.

En las sociedades más estructuradas prevaleció la combinación de la herencia virreinal y un esquema de dominación que las catalogaba como jerarquizadas, una diferencia que en el caso del modelo republicano daba grandes ventajes a las elites dominantes porque permitía la esclavitud y la unión entre provincias. Aunque presentaba una desventaja que consistía en la diversidad religiosa y una república democrática. Además, hay que considerar que existieron personas que querían seguir rindiendo tributo y lealtad a la monarquía, de ahí que: “[…] los que lucharon por la independencia fueron denominados patriotas, mientras que quienes lo hicieron por mantener la monarquía… fueron denominados realistas y, por lo mismo, puestos al margen del patriotismo” (Carrera Damas, “República…” pp. 369)

El dilema que presentaban estos modelos era lo relacionado con la libertad encarnada en la republica y la seguridad en la monarquía. En un inicio predominó lo monárquico para restablecer la estructura de poder interna, conservando los tributos de los indígenas, las restricciones a la educación. La república de Colombia fue un ensayo de la integración republicana, que se dividió del virreinato de Perú, la cual tuvo influencias de la República Moderna norteamericana, que no fue simple de adoptar, porque se enfrentó con una no muy bien formada conciencia nacional que aún estaba enraizada en la monarquía. Este sistema que no estaba ligado a la experiencia social sino más arraigada a la ideología, se identificaba con el ordenamiento republicano liberal, que fue causa de las luchas populares después de la independencia.

De todas maneras, lo urgente era decidir qué modelo escoger para perfilar las estructuras de los nuevos estados. En primer lugar, se buscó rescatar los mecanismos de poder político por parte de las clases dominantes la cual condujera a la sociedad y se sacara de escena a los que fueron llamados para la disputa de la independencia –fundamentalmente a los militares a quienes se les prohibió votar-, procediendo de una manera que no afectara el sentido de dicha revolución; por lo tanto, para lograr rescatar el control de los mecanismos de formación y el ejercicio del poder, se estableció la noción del ciudadano activo4 , basándose en el sistema electoral censatario, que permitió la participación social. “[…] expulsar de la escena política a los ahora incómodos comparsas y actores secundarios, requería de la adopción de medidas legales, políticas y de gobierno que, acomodándose a la lógica republicana y sin alarmar demasiado el patriotismo ni sobresaltar los ánimos levantiscos” (Carrera Damas, “República…” pp. 381). Además, se expidieron leyes que controlaban la esclavitud -las cuales eran vistas como iniciativas que aspiraban conseguir la libertad y la igualdad-, el hurto, el “vagabundeo” y el “bandolerismo”, convirtiendo al trabajo en algo forzado.

El nuevo orden republicano, dio prioridad de decisión a los representantes que elegían los electores. Es decir, se paso de una representación popular a una nacional, la cual posibilitaba una forma más ágil de formular un proyecto nacional, donde la iglesia estaba a la orden de lo republicano. Después de la independencia, cuando el soberano paso a ser el pueblo, la iglesia se convirtió en una institución pública que tenía a su cargo la evangelización, los registros de nacimientos y la educación que eran los pilares, como se dijo líneas atrás, para la creación de identidades nacionales. Esta sumisión ante el Estado fue causa de que “[…] liberado de la opresión del antiguo régimen, debe ponerse su elocuencia al servicio del nuevo; quien no lo haga se revelará indigno de la libertad, y será privado de ella”5 . A pesar que tenía una jerarquía autónoma, los nombramientos son hechos por el estado.

Las republicas oligárquicas

Después de la independencia y tras los nuevos estados y sus procesos de reestructuración interna, en Latinoamérica se vivió un fenómeno de violencia que afectó la seguridad de las sociedades, tanto que “[…] luego de la guerra es necesario difundir las armas por todas partes para mantener  un orden interno tolerable […]” (Halpering D., “Historia…”pp.136), es decir que detrás de esas formas lentas de democratización americana y las iniciativas de acabar con la esclavitud, tienen oposiciones que no las aceptan y por ello se generan guerras civiles en su defensa, lo cual exige que todos participen de ésta, mediante el servicio militar, tanto que hasta los negros tuvieron que poner “[…] su cuota de muertos a la lucha: es argumento dado alguna vez por Bolívar a favor de la medida, que encuentra la hostilidad de los dueños de los esclavos” (Halpering D., “Historia…”pp.138). El ingreso de indígenas y negros al ejército fue una alternativa a través de la que se les dio un estatus diferente, tanto que la mano de obra esclava empezó a escasear  y se perfiló un nuevo poder de las castas, especialmente con lo rural.

Los conflictos internos para cada Estado fue un caos político, social, ideológico y sobre todo económico; por ejemplo, en la región Andina, las oligarquías presentaron problemas con sus tierras, porque perdieron privilegios, lo cual fue motivo para las dificultades en la producción y otros factores que formaron la oposición; es decir, los jefes militares no recibieron compensaciones por sus esfuerzos, igual sucedió con los soldados que después de prestar servicios para la guerra no tuvieron retribución alguna, generando una decepción sobre los fines de la independencia y que posteriormente, agudizaría la crisis interna de las repúblicas. Con estos problemas, se buscó establecer contactos internacionales que permitieran una alternativa para la crisis. De ahí que, se hayan copiado o adaptado modelos de formulas políticas europeas y se implantara un pensamiento que tenía como solución la inversión y el comercio extranjeros como una vía para salir de la problemática; de esta manera, se consideró que la “liberación de la sociedad era condición imprescindible para alcanzar los objetivos entrevistos” (Carrera Damas, “República…” pp. 410). Lo que se pretendía establecer era un libre intercambio que dio posibilidad a inversionistas extranjeros, agudizando más las crisis sociales. “En pocos casos la incitación a los esperados factores de progreso material y moral contribuyó a retardar la marcha de las nacientes repúblicas, estimulando el que se enredasen en contiendas y guerras, intestinas e internacionales, induciéndolas a entrabarse en la maraña del crédito y de las reclamaciones internacionales.” (Carrera Damas, “República…” pp. 411)

La revolución que conglomeraba grandes masas, favorecía a las minorías urbanas o los dirigentes rurales, dando prioridad  a los terratenientes y hacendados -criollos-, por eso, “[…] es el entero sector terrateniente, al que orden colonial había mantenido en posición subordinada, el que asciende en la sociedad postrevolucionaria” (Halpering D., “Historia…”pp. 142).  De ahí que, ellos hayan sido los que consiguieron el poder y ocuparan los puestos públicos en las altas magistraturas.  Igualmente, sucedió con la iglesia, que tuvo que prestar sus servicios al gobierno, perdiendo poder político. Las implicaciones que trajo este régimen fue que el Estado empezó a dar concesiones de las tierras. Sin embargo, desde 1810 América estableció relaciones internacionales comerciales y en la mitad del siglo XIX se hizo contacto con Inglaterra y Europa. Dichos convenios, obligaron a que los países europeos exportaran gran cantidad de tecnología industrial al nuevo mundo, para que los países de América pudieran competir en estos mercados. Si bien, las producciones existentes en los territorios independentistas estaban integradas por producciones campesinas, en muy pocos casos se dieron a un mercado mundial –sin embargo, por ejemplo, Ecuador exportaba cacao a México y Perú Guano (excremento) a Europa, para fertilizar la tierra.-. Es decir, eran agrícolas y poco agropecuarias. A lo anterior, en el XVIII, en plena época republicana la exportación de metales no tenía mucha importancia, porque estos escasearon y fue la causa de la crisis del siglo. La gran parte de la mano de obra estaba dedicada a la agricultura domestica. –siembra de alimentos-   que no tenían integración en los modelos estatales nacionales.
           
La economía  de los estados después de la independencia

La oligarquía Latinoamérica logró establecer grandes relaciones de poder a nivel nacional e internacional. Un poder privilegiado y posicionado y que bajo los consejos que le daba Gran Bretaña, se estableció un “elemento que equilibraba el sistema político y lo constituyó en un sistema bicameral y un mecanismo electoral que, si bien garantizaba una adecuada representación parlamentaria a todos los componentes de la oligarquía, hallaba un mediador en el poder ejecutivo.”6 Este acercamiento hizo que entre 1870 y 1930 América ingresará al mercado mundial y adoptara un modelo capitalista, después que se consolidaron los estados y adquirieran leyes y se preocuparan por la educación y las obras públicas en general -características de un Estado-.

Fue así, como los países americanos empezaron a consumir y comprar más. La inmersión en la economía mundial se dio por la implementación de instituciones industriales y bancarias “[…] entre 1880 y 1914 las oligarquías latinoamericanas crearon numerosos bancos, compañías  de seguros, sociedades financieras e industrias, sobre todo en países donde  más importante fue el aumento  de las exportaciones.” (Carmagnani, “Estado…”pp.112).  La creación de carreteras, mejora de transporte terrestre y marítimo también fue un avance que produjo esta economía. Por ejemplo, la maquinaría -el ferrocarril- de vapor cambió los flujos de intercambio, lo cual favoreció las relaciones con Europa, que necesitaba materia primas, alimentos –de clima cálido y templado- y en cierta medida de minerales.

En este auge de la economía se dan otros procesos como el monocultivo, la valoración de la ciudad como centro administrativo, y la llegada de los inmigrantes europeos - que formaron la burguesía- a América quienes establecieron tiendas para luego convertirse en terratenientes; sin embargo, este avance económico repercutió en algunas actividades artesanales locales que tienden a desaparecer o industrializarse. Por ejemplo, los que trabajaban en la fabricación de herraduras tuvieron que dejar este oficio cuando surgió el ferrocarril. “Frente  a una industria poco importante desde el punto de vista cuantitativo había un artesanado tradicional, constantemente amenazado por la expansión de aquella, que era capaz de producir artículos similares a los importados; este artesanado veía un adversario en la figura del obrero industrial.” Carmagnani, “Estado…”pp.140).

No obstante, a finales del siglo XIX es cuando la clase media aprende a manejar la lectura y otros conocimientos y mecanismos como la elección popular, a pesar que haya sido una estrategia de la clase dominante para seguir controlando el Estado monárquico. De cualquier manera, lo importante es que los países americanos lograron integrarse al sistema económico mundial e iniciar un proceso de exportación que actualmente es el que sostiene las economías nacionales.

Conclusión

La independencia de América, fue un objetivo de los intereses criollos que persiguieron el dominio económico, político y territorial que hasta entonces, era único de la corona. Objetivos que tuvieron como propuesta la libertad e igual de indígenas y esclavos negros, pero que una vez conseguida no se cumplió, a pesar que utilizó el apoyo y respaldo de estas comunidades.  Sin embargo, existieron otros factores como la Ilustración que incidieron en este proceso.

La independencia originó la consolidación de nuevos estados y por ende la reestructuración de la estructura del poder interno de éstos, posibilitando otra forma de organización y control en los territorios, en los que se inicio a ejecutar obras públicas.

La educación -a través de las escuelas- fue una herramienta mediante la  que se transmitieron las nuevas políticas del Estado y se construyó una identidad nacional.

A pesar que los más favorecidos con el proceso de independencia fueron  los criollos e inmigrantes europeos se logró que los nuevos estados pudieran integrarse a una economía mundial a través de la exportación de productos agrícolas e industriales.

Notas

1 Germán, Carrera Damas, “República Monárquica o Monarquía Republicana”, en Germán Carrera Damas, Ed., Historia de América Andina, Vol. 4, Quito, Libresa-Universidad Andina Simón Bolívar, pp 357 a 412.

2 Por ejemplo, Perú que siguió el sistema monárquico, logró adoptar el modelo republicano mediante los criollos, quienes hicieron una reconquista de este virreinato, el cual contaba con una gran organización administrativa y un arraigo considerable con la corona.

3 El propósito de Bolívar era establecer una monarquía mediante la conformación de Estado, en los que él quería consolidarse con un poder vitalicio. Sin embargo, debido a los conflictos originados dentro de la Gran Colombia, esta se disuelve generando nuevos estados independientes. Por ejemplo, “[…] Quito se mantuvo firme en su vocación gran colombiana hasta que, persuadido por la inutilidad de su postura, -la cual llevó hasta ofrecerle refugio a Simón Bolívar en llamamiento de 27 de marzo de 1830- optó por separarse, el 13 de mayo de 1830, constituyéndose como República del Ecuador […]”. (Carrera Damas, “República…” pp. 391). En cierta medida, éstas separaciones se dieron por conflictos internos ejercidos por militares e ideologías económicas. Por ejemplo, siguiendo el caso ecuatoriano, el proceso de su conformación como Estado se dio por la rivalidad entre las elites costeñas y serranas, y las complicidades de militares venezolanos de ambas regiones. ( Halpering Donghi, “Historia…” pp.187)

4 Por ejemplo, en la intervención por la lucha del Perú, este mecanismo de acreditar a los indios como ciudadanos, se realizó buscando el control de éstos, quienes rendían obediencias a la corona, dándoles algunas tierras y el derecho a ser ciudadanos. De ahí que, se haya exigido a la iglesia lealtad ante el estado republicano. Fue una iniciativa del mismo Simón Bolívar quien pretendía restablecer la estructura del poder interno del Perú para consolidar una Gran Colombia en la que él se catalogaría como presidente supremo. (Carrera Damas, “República…”pp.)

5 Tulio, Halpering Donghi, Historia Contemporánea de América Latina, Madrid, Alianza Editorial, 1969, (cap 3: una larga espera, pp. 134 a 206)

6 Marcello, Carmagnani, Estado y Sociedad en América Latina 1850 – 1930. Barcelona, Crítica, 1984, (cap. 2: Orden y progreso la edad de oro del proyecto oligárquico, pp 98 a 175)

Bibliografía

Carmagnani, Marcello, Estado y Sociedad en América Latina 1850 – 1930. Barcelona, Crítica, 1984, (cap. 2: Orden y progreso la edad de oro del proyecto oligárquico)

Carrera Damas, Germán, “República Monárquica o Monarquía Republicana”, en Germán Carrera Damas, Ed., Historia de América Andina, Vol. 4, Quito, Libresa-Universidad Andina Simón Bolívar.

Halpering Donghi, Tulio, Historia Contemporánea de América Latina, Madrid, Alianza Editorial, 1969, (cap 3: una larga espera)

 

 

 

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