¿De
dónde nació la idea por el canto, la música...?
Desde
niña me gustaba cantar; además, la música
es un el legado de mis padres, mis abuelos. De ahí,
el amor por el arte, la música y el canto.
¿O
sea, que tu talento es una herencia familiar?
El
talento no se hereda sino que se construye con la práctica,
la disciplina. Podría decir que el ambiente en el que
crecí, me ayudó para que el amor por la música
y el interés de conocer por ésta sean cada vez
más fuertes. Desde que era pequeña crecí
escuchando tríos, porque mi papá perteneció
a uno; escuchando boleros, pasillos, bambucos. Crecí
en un ambiente de artistas, músicos, intérpretes.
Tengo
entendido que empezaste desde los 5 años, ¿Cuál
fue la primera presentación?
Tuve
la ventaja que mi papá era profesor en el Champagnat
y él era quien me motivaba para que ingrese al coro
y que recuerde, mi primera presentación fue en preescolar,
donde mi papá me acompañó con la guitarra;
fue en una izada de bandera. En primaria pertenecí
a la banda de la esa institución, después en
el coro cantaba música religiosa y algo de colombiana,
El Chambú de Wilson Nieto, recuerdo. He tenido la oportunidad
de hacer música siempre. En el colegio participé
en varios concursos intercolegiados de la canción.
¿Cuál
ha sido la presentación más significativa?
Una
que significó mucho fue cuando estaba en séptimo
y participé en Ibagué, cuando se reinauguró
el Colegio Champagnat, de esa ciudad. Fue la primera presentación
que hacía por fuera.
¿Por
qué Te gusta la música religiosa y colombiana?
Me
surgió la inquietud de hace música religiosa
con el grupo Tawa – Inti, porque tengo la inquietud
y la vocación para llevar un mensaje de paz y esperanza
a nivel espiritual; soy muy católica y la música,
es una manera de presentar la fe no solo a nivel personal
sino comunitario y de ahí nació la idea de buscar
compañeros interesados para evangelizar por medio de
la música religiosa católica.
Me
gusta mucho el género colombiano, canción social
porque los jóvenes poco nos inclinamos por este género,
que nos caracteriza y que nos permite conocer muchísimo,
en lo referente a contenido gramatical y rítmico.
Durante tu trayectoria musical, en la mayoría
has hecho presentaciones como solista ¿Por qué?
Como
solista se puede explotar mucho más el talento, porque
como cantante exige buscar cada vez más y en el escenario
dar lo mejor porque eres tú y tu voz las que brillan
y deben transmitirse con todo la pureza, por eso mi inquietud
de ser solista.
¿Cuál
es el instrumento que más te gusta?
Me
gusta mucho la guitarra, porque me permite acompañarme
armónicamente, porque tengo la facilidad par interpretarla
y porque es un instrumento fácil de llevar: es muy
bella, brinda la calidez del sonido que necesitamos los cantantes,
para que el trabajo sea mucho mejor, es el soporte para que
el canto se desarrolle con más facilidad.
Además
de la música, ¿a qué te dedicas?
Desde
que estaba en el Champagnat, los maristas me inculcaron el
servicio social por el trabajo con los jóvenes, niños;
entonces, desde 1999 hago parte del movimiento Juvenil Remar
que esta a nivel nacional e internacional, compuesto por jóvenes
en formación, para ser lideres y formar grupos con
otros jóvenes. Trabajo en la Comisión Diocesana
de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Pasto y actualmente
soy representante de Pastoral Juvenil Regional.
¿Te
ayuda la música en este trabajo?
Dónde
uno va, hace lo que sabe hacer, entonces, una de las maneras
de llegar a los jóvenes es la música, por ejemplo
con una guitarra canto y la gente se motiva mucho. Es un buen
elemento para abrir puertas donde se va. De hecho, la música
se ha convertido en la herramienta de trabajo, porque al lugar
donde voy no puede faltar una guitarra.
¿Qué
puedes decir de los artistas pastusos, nariñense?
En
Nariño hay mucho artista, ¡es la cuna de artistas!
pero lastimosamente, tendemos a quedarnos en el simple talento,
porque nos falta mucha disciplina; si la tuviéramos
como los alemanes, italianos, españoles, fuéramos
una cultura más avanzada.